La cala en septiembre
Hay dos calas con el mismo nombre: la de agosto y la de septiembre. La de agosto es estupenda, no vamos a mentir — pero la de septiembre es la nuestra.
El agua llega a los 24 grados después de todo el verano calentándose, y aguanta así hasta bien entrado octubre. El sendero huele a pino recalentado por la mañana y a romero por la tarde. Y el socorrista se va el día 15, que es la señal oficiosa de que la cala vuelve a ser de los que madrugan.
En el camping se nota: las parcelas premium, imposibles en agosto, están libres entre semana. El restaurante saca el arroz sin lista de espera. Y la temporada media dura hasta el 15 de septiembre, así que la misma semana cuesta bastante menos que quince días antes.
Si podéis elegir, elegid septiembre. Los de aquí lo hacemos.